
Islas de Pachacamac
Años atrás el dios andino, que acostumbraba engañar a los mortales haciéndose pasar por un hombre harapiento, quedó prendado de la belleza de la huaca Cavillaca, la más bella de todas. Enamorado de ella, el dios, aprovechando que un día la huaca estaba reposando sobre un árbol de lúcumo, dejó caer su germen de vida, en uno de los frutos, la huaca lo comió y quedó embarazada. Al tiempo Cavillaca dio a luz a una niña, y cuando esta empezó a gatear convocó a una reunión de dioses, para que la niña identificara a su padre, grande fue su sorpresa cuando la pequeña se fue al lado del dios harapiento. Asqueada, la diosa corrió en dirección al mar, sin oír el llamado del poderoso dios Wiracocha, quien ya había dejado su disfraz de mendigo para mostrarse en su esplendor. Al lanzarse al mar la diosa y su hija se convirtieron en las actuales Islas Pachacámac.

La mano del diablo
En el cerro de centinela [mirador turístico],hubo una fiesta, en la cual había un hombre, gigante, que usaba una capa de cuero largo.
Se dice que todas las personas lo consideraban una persona llamativa y hermosa por su aspecto físico.
Hasta que una persona se percato de un detalle muy escalofriante, aquel hombre gigante y hermoso, tenía una cola larga, cuándo la gente se entero de esto, empezaron interrogarlo, hasta que el hombre se sintió muy presionado, porque poco a poco las personas iban descubriendo su verdadera identidad, no pudo soportarlo y salió huyendo en dirección de los montes centinela.
Se dice que en el camino, ese hombre plasmo su mano en una de las piedras que yacía ahí.
hoy en día se le conoce como "la mano del diablo´´, porque los habitantes de esa comunidad, cuentan que aquel gigante, era el mismo diablo, que trataba de engañarlos para su propio beneficio.

Sacrificio de Cóndor
En el año 2006 se descubrió la osamenta parcial de dos cóndores machos y adultos con evidencia de marcas de corte y huellas de fracturas postomortem, que provienen de varios contextos arqueológicos de la mina de cal prehispánica del periodo formativo tardío de cerro punta blanca (300-100 a.C) ubicado en las lomas costeras de Jatosisa, valle de Lurín, Perú. De estos esqueletos, uno fue hallado casi completo y el otro de manera parcial. El primero, asociado a un fragmento de cerámica que representaba la cabeza de una serpiente 《encrespada》.
Esta asociación nos remite al mito de la transformación de la serpiente en cóndor existente desde los períodos Arcaicos y formativo, representando en los petroglifos, flautas de hueso y tejido, así como su registro en relatos etnohistóricos y representaciones astronómicas. En el presente estudio nos confirma la importancia del cóndor en los contextos rituales de los habitantes de lomas desde hace 2 milenios.
